Astrología India
La rama de la astrología Tibetana que deriva de la India se conoce como Karsti, que se traduce como “cálculos matemáticos”. Según la tradición Hindú, la astrología es una rama de los Vedas. Los risis entraban en contacto con Brama y recibían de él todo tipo de iniciación en esta ciencia divina. Luego difundían estas enseñanzas para beneficio de la humanidad. Desde el punto de vista histórico, desde el tercer milenio AC (antes de la era común), en el valle Indio florecía una civilización muy avanzada. Esta cultura No Indo-Europea tenía relaciones de intercambio comercial con los pueblos de la Mesopotamia. La adopción de un zodíaco idéntico es una evidencia de este intercambio cultural. Por lo tanto la Astrología India utiliza el mismo sistema de doce casas y doce signos. La Astrología Occidental y la India comparten orígenes comunes, pero a diferencia del sistema occidental, la astrología India se mantiene fiel al zodíaco sideral, basado en las estrellas fijas. Mientras que el sistema Chino o Jungsti se basa en la observación de los ciclos de la energía cósmica en el tiempo, el sistema Indio o Karsti está basado en los movimientos planetarios en el espacio.
El Tantra de Kalachakra y la Astronomía.
Buda impartió una variedad de enseñanzas teniendo en cuenta las diferentes motivaciones e inclinaciones de sus discípulos, así como sus diferentes niveles de comprensión. El Tantra de Kalachakra, se cree, es la enseñanza final y más elevada de Buda; ninguna otra iguala su profundidad. Buda enseñó los 12.000 versos del Kalachakra Tantra o Paramadibuddha, a la edad de ochenta y un años, en el año del Dragón de Hierro (881 A.C), el día quince del tercer mes del calendario lunar tibetano. La tradición Kalachakra fue introducida al Tíbet desde India en el año 1027 por un sobresaliente escolástico llamado Gijo, que tradujo estas enseñanzas del sánscrito al tibetano. Ese año se cuenta como el comienzo del rabjung (ciclo de sesenta años) que se utiliza para calcular el tiempo en los textos de Kalachakra. De las dos ramas principales de la Astrología Tibetana, la que se conoce como Cálculo Estelar (Kar-Tsi) se basa en las explicaciones sobre astronomía extraídas del Kalachakra Tantra. Existen tres niveles diferentes que están interrelacionados en la práctica; externo, interno y secreto. El nivel externo está relacionado con el universo y sus elementos, sus vientos y ritmos de tiempo. La astronomía, astrología y las matemáticas tibetanas están identificadas con este nivel. El nivel interno se ocupa de los seres que habitan el universo, principalmente los seres humanos. En este nivel se describe la estructura, los elementos y ritmos del cuerpo humano, incluyendo los sistemas sutiles de energía. El nivel externo y el interno del Kalachakra están íntimamente relacionados, dado que para tener dominio sobre las energías que componen nuestro cuerpo, es necesaria una mínima comprensión de cómo funcionan las energías a nivel exterior, las estructuras de los planetas, las doce casas zodiacales, las constelaciones y las influencias de los elementos. El texto del Kalachakra dice: “cualquier cambio que se manifieste exteriormente afectará de manera similar a las energías interiores”. Finalmente, el Kalachakra a nivel secreto articula las analogías y correlaciones entre estos dos planos, externo e interno, y las Yogas o prácticas espirituales que se utilizan para purificarlos.
Como funciona la Astrología Tibetana?
La Astrología Tibetana es un sistema de conocimiento “holístico” que se relaciona con la existencia de este universo en su totalidad, integrando cada rama de conocimiento tal como: las artes, la medicina, la religión etc., y analizando todas las partes en su totalidad. Esta forma de abordar la vida tiene una orientación filosófica que difiere del carácter netamente materialista de la ciencia actual.
Dentro de la cultura tibetana, la astrología ocupa un lugar fundamental en casi todas las dimensiones de la vida. Intimamente ligada a la práctica médica en el Tíbet, presta asistencia en el diagnóstico de enfermedades y determina los momentos más auspiciosos para la preparación y la administración de remedios. Se suele consultar al astrólogo en cuestiones de estado, así como en momentos cruciales del ciclo vital tales como: nacimiento, matrimonio y muerte.
La Astrología Tibetana nos pone en contacto con nuestros problemas, talentos, tendencias o inclinaciones mentales, y nos ofrece no sólo la posibilidad de conocer nuestro karma - ayudándonos a trabajar con esas predisposiciones en un nivel interno y externo - sino que al obtener cierta perspectiva de las mismas, nos posibilita además una forma de relacionarnos con esas tendencias desde otro ángulo. Este tipo de abordaje está firmemente anclado en la filosofía Budista, propia de la cultura tibetana, que sostiene el concepto de karma (funcionamiento de la ley de causas y condiciones), como así también la existencia de vidas pasadas y futuras.
Una observación muy importante acerca de la aplicación práctica de la astrología en la predicción, es que aquí no existe un factor de “fe” en la ley del karma. Cada evento es simplemente el resultado de una combinación de causas y condiciones que convergen en un mismo momento y lugar. Cuando se predice un suceso, lo que se hace es simplemente tener en cuenta las condiciones y las causas que pueden resultar mas tarde en ese evento en particular. Ese evento futuro existe tan sólo como una semilla, como una potencialidad, por lo cual su curso o resultado puede ser modificado. Si se evita que las causas y condiciones maduren, nada sucede. El karma es sólo inevitable cuando no se “transmuta” mediante ciertas prácticas especificas; por esa razón la Astrología Tibetana se vale de una gran variedad de prácticas y rituales Budistas, diseñados como antídotos que aumentan el mérito o “karma positivo” de una persona, y disminuyen o purifican su “karma negativo”.
La Astrología Tibetana es determinista únicamente en el sentido de que la ley del karma gobierna nuestras vidas. Sin embargo tenemos la posibilidad del libre albedrío, ya que éste no sigue ningún patrón predeterminado. Es por medio de este libre albedrío que la humanidad puede guiar su futuro y tener la posibilidad de “crear” en cierta medida su propio destino.
La sugerencia de que los planetas “causan” u originan algunos eventos, es un error de interpretación muy frecuente. Se debería entender la influencia que tienen los planetas sobre los seres humanos comparándolo con la relación entre un termómetro y la temperatura corporal. El termómetro indica tan sólo la fiebre, no la ocasiona. De la misma manera, los planetas funcionan como indicadores, no originan los sucesos.
Las estrellas no gobiernan nuestro destino, tan sólo dan cuenta de un destino que ya ha sido (en cierta medida) forjado. Una vez más nos encontramos frente al intrincado funcionamiento de la ley del karma. Los planetas operan como un símbolo o una energía, pero no como una fuerza originadora. No dictan, sino que indican las energías que están en juego en cualquier situación en un momento determinado de nuestras vidas.
La Astrología Tibetana es el estudio de las fuerzas o energías sutiles que configuran nuestro mundo fenoménico. Cuando analizamos un horóscopo, estamos tratando de identificar nada menos que la infinidad de formas que produce la combinación de estas energías. Como seres compuestos de “energía”, cada uno de nosotros tiene una combinación particular de estas energías que configuran la totalidad de nuestro ser. Esto equivale a decir que cada uno de nosotros está compuesto por una serie de influencias gravitacionales planetarias, desde distintos ángulos, grados y en diferente cantidad. La multiplicidad de posibles combinaciones da cuenta de la variedad de personalidades, de psiquismos, así como de constituciones emocionales e intelectuales que encontramos en los seres humanos.
Fuentes: “Tibetan Astro Science”, Jhampa Kalsang
